USOS ACTUALES Y POTENCIALES
DE LA SANGRE DEL CORDÓN UMBILICAL
por la Dra. María
Isabel Quiroga de Michelena
Doctora en Medicina y Especialista en Genética.
Los
seres humanos estamos constituidos por células,
las cuales se han especializado en una determinada función,
así tenemos por ejemplo las neuronas que transmiten
los impulsos nerviosos, los hepatocitos o células
de hígado que llevan a cabo importantísimas
reacciones químicas, las células de Langherhans
en el páncreas que producen la insulina. En la
sangre existen los eritrocitos o glóbulos rojos
que transportan la hemoglobina, las plaquetas que intervienen
en la coagulación y diferentes tipos de glóbulos
blancos o leucocitos que, entre otras cosas, son los encargados
de luchar contra los agresores externos, por ejemplo virus
y bacterias, que pueden atacar al organismo. Para poder
realizar sus funciones a cabalidad, las células
se van diferenciando, adquiriendo determinada forma, accionando
ciertos genes y especializándose en un número
limitado de tareas. La especialización ocurre progresivamente
desde que el ser humano es un embrión, pero aún
en el organismo del adulto se encuentra una pequeña
cantidad de células con diferente grado de diferenciación
en determinados órganos, porque son necesarias
para ir renovando a las que son dañadas o mueren.
Las células madre- también llamadas troncales
o stem cells- son las que no están totalmente diferenciadas
y tienen la capacidad de especializarse en distintos tipos
celulares. Por ejemplo, en la médula ósea
la sustancia roja que se encuentra en el interior
de los huesos y que es la encargada de producir los glóbulos
rojos y glóbulos blancos y las plaquetas- también
hay células troncales, llamadas hematopoyéticas.
Estas células madre de la médula ósea
son multipotentes porque pueden dar origen a cualquiera
de las células de la sangre, pero, a diferencia
de las células embrionarias que son pluripotentes,
no pueden originar otros tejidos. Por eso, cuando hay
una enfermedad que afecta la producción de glóbulos
rojos o blancos, por ejemplo anemia o leucemia, a veces
es necesario recurrir a un transplante de médula
ósea que producirá células sanguíneas
sanas, a partir de las troncales, y las enviará
a la sangre donde cumplen su función.
En la sangre del cordón umbilical se encuentran
también células madre hematopoyéticas
multipotentes, y en eso reside su valor, ya que en algunos
casos estas células pueden ser utilizadas para
transplante, de manera similar a las de la médula
ósea, teniendo la ventaja de su facilidad de obtención.
Examinaremos brevemente, a partir de la revisión
de la literatura médica reciente, los usos actuales
de la sangre de cordón y las ventajas y desventajas
de ésta en relación al transplante de médula
ósea y de otros métodos de restitución
de células sanguíneas, con el objeto de
proporcionar a las personas interesadas elementos de juicio
sobre la conveniencia de almacenar la sangre del cordón
umbilical.
¿Qué
fuentes de células madre hematopoyéticas
existen?
- sangre del cordón umbilical
- médula ósea
- sangre tratada con factores de crecimiento celular y
otros.
¿Cuándo
se requiere un transplante de células madre hematopoyéticas?
Se requiere transplante de células troncales hematopoyéticas
para tratar enfermedades graves de la sangre, que ponen
en peligro la vida de quien las padece. Por ejemplo, algunas
formas de anemia severa, en las que la médula ósea
no produce suficiente cantidad de glóbulos rojos,
lo que puede suceder por múltiples razones: por
acción tóxica de algunos medicamentos, por
determinadas enfermedades, algunas de las cuales son de
origen genético, o simplemente por causas inexplicadas.
En estos casos, lógicamente, se requiere médula
ósea de un donante, que sí generará
los glóbulos rojos.
Las células madre hematopoyéticas, se usan
también para restituir la médula ósea
destruida por quimioterapia o tras irradiación
masiva en el tratamiento de algunos tipos de cáncer,
incluyendo leucemias. En estos casos, puede tomarse y
reservarse una muestra de médula ósea cuando
el paciente está en remisión, para ser reimplantada
luego del procedimiento. Puede también utilizarse
un donante de médula, o puede favorecerse la salida
de células madre de la médula a la sangre,
administrando ciertas sustancias llamadas factores de
crecimiento, utilizando esta sangre así enriquecida
en reemplazo del transplante de médula ósea.
De manera experimental se han usado en el tratamiento
de algunas enfermedades genéticas, como se explica
más adelante.
¿Cuál
es la diferencia entre usar células propias o las
de un donante?
Los transplantes hechos con células o tejidos provenientes
de la misma persona se llaman autólogos; tienen
la ventaja de no generar una reacción inmunológica
y por tanto la probabilidad de rechazo es prácticamente
nula. A veces está contraindicado el transplante
autólogo, ya que las células pueden ser
portadoras de la misma enfermedad que se quiere curar.
Son inaplicables en los casos de aplasia medular y de
enfermedades hematológicas de origen genético,
en las que las células transplantadas portarían
igualmente los genes defectuosos. En algunos tipos de
leucemia también se prefieren células donadas
por razones que se explican más abajo.
Los que se hacen con células o tejidos donados
se llaman transplantes heterólogos o alogénicos.
En estos casos el donante y el receptor tienen que ser
genéticamente compatibles, pero como esto no es
absoluto, siempre existe la posibilidad de rechazo, que
cuando es severo genera lo que se conoce en inglés
con las siglas GvHD, que es la enfermedad del injerto
contra el huésped. Tienen la ventaja de estar aportando
células sanas, que no portan la enfermedad. Además,
en algunos casos de leucemias y cáncer, aunque
parezca paradójico, la reacción inmunológica
generada por las células heterólogas produce
un efecto llamado injerto contra tumor (GvT) que contribuye
a la destrucción de células neoplásicas.
¿Por qué
a veces el injerto es rechazado?
Las células producen sustancias llamadas antígenos,
que son propias de cada organismo. Los antígenos
más importantes en relación con transplantes
son los llamados HLA, que son muy variables de persona
a persona. Por eso, cuando alguien debe recibir un transplante
hay que conseguir un donante con los mismos genes de HLA
(o lo más parecidos posible) que el receptor, y
de este modo no habrá producción de anticuerpos
para rechazar el injerto.
Por la gran variabilidad de los HLA la compatibilidad
es muy difícil entre personas que no son parientes
cercanos, pero a veces hay que acomodarse y utilizar los
más parecidos, con el consiguiente riesgo de rechazo.
En cambio entre los hermanos, hay una probabilidad de
uno en cuatro de haber heredado características
idénticas de HLA, por eso el hermano genéticamente
compatible es el donante ideal.
¿Qué
ventajas y desventajas tiene la sangre de cordón
respecto a la médula ósea?
Las principales ventajas de la sangre de cordón
son su facilidad de obtención, sin molestias para
el recién nacido y la madre, su disponibilidad
inmediata, ya que estará almacenado indefinidamente,
y la menor probabilidad de que genere rechazo, aunque
la compatibilidad con el receptor no sea exacta, ya que
tiene menor capacidad inmunológica.
Su desventaja principal es el poco volumen de la muestra,
que probablemente es insuficiente para alguien que pese
más de 25 o 30 kilos, sea niño o adulto.
Paradójicamente, la menor capacidad inmunológica
puede también hacerlo menos adecuado en algunos
casos, ya que no producirá la reacción de
injerto contra tumor.
La médula ósea tiene mayor volumen de muestra
y de células (hasta 10 veces más), y por
eso se utiliza más en los adultos, y las células
transplantadas tienden a prender más
pronto, incrementando así la probabilidad de sobrevida.
Sin embargo, puede ser difícil encontrar un donante
compatible, el cual no siempre estará disponible
de inmediato, será sometido a un procedimiento
invasivo y doloroso y habrá mayor probabilidad
de que se presente rechazo del injerto. A pesar de estas
y otras diferencias, los estudios comparativos en el tratamiento
de leucemias, especialmente de niños, utilizando
médula o cordón umbilical dan similares
resultados finales en cuanto a efectividad para curación
de la enfermedad.
¿Cuándo conviene utilizar uno u otro tipo
de transplante?
Como puede deducirse de lo expuesto, las consideraciones
a tomar en cuenta son múltiples, cada caso tiene
su propia indicación y el médico evaluará
cuidadosamente cual es el mejor tratamiento para su paciente,
y si resulta más conveniente el transplante autólogo
o el alogénico y la utilización de médula
ósea, de sangre enriquecida o de sangre de cordón.
¿Para qué
se utiliza en la práctica la sangre de cordón
umbilical?
La primera vez que se hizo un transplante de células
de cordón fue en 1988, a una niña con una
enfermedad genética llamada Anemia de Fanconi,
quien recibió células del cordón
umbilical de un hermano recién nacido, cuyo cordón
fue preservado justamente con este objeto. El transplante
fue exitoso y la niña se recuperó.
Posteriormente ha habido muchos casos (más de 1000)
en los que se ha utilizado transplantes heterólogos
para tratamiento de diversas enfermedades con los resultados
antes mencionados. En la mayoría de éstos,
las células han sido obtenidas de algún
banco público de sangre de cordón umbilical.
El uso sangre del cordón para el mismo bebe (autólogo)
ha sido mucho menos frecuente. Se reportó por primera
vez en Octubre del 2001, en un bebe que sufría
un tipo de cáncer llamado retinoblastoma; se ha
utilizado también para tratar con éxito
a una niña con inmunodeficiencia congénita,
en un tratamiento experimental pionero. Recientemente,
un grupo de cirujanos en Japón reportó la
conveniencia de su uso para transfusión a bebes
que requieren cirugía.
¿Por qué
hay controversia respecto a si se debe almacenar o no
la sangre de cordón en un banco privado?
Para los detractores del almacenamiento de sangre de cordón
en general o en bancos privados, son tres las objeciones
más importantes;
1- Para la mayoría de aplicaciones médicas
actuales no hay ventajas claras en la utilización
de células madre de sangre de cordón sobre
las otras opciones.
2- No se conoce cuál es actualmente la probabilidad
de que alguien vaya realmente a utilizar la sangre de
cordón para sí mismo o su familia, diversas
publicaciones la estiman en cifras tan dispares como 1
en 1000 a 1 en 200,000.
3- La sangre de cordón almacenada para uso privado
del donante o sus familiares cercanos no estará
disponible para otras personas, que pudieran necesitarla,
a diferencia de la sangre de cordón donada a un
banco público, que puede beneficiar a terceros.
En contraposición
a estas ideas existen las siguientes opiniones:
1- Definitivamente hay circunstancias, aunque no sean
la mayoría, en que el transplante de sangre de
cordón tiene ventajas sobre otros métodos.
Prueba de ello son los varios cientos de transplantes
heterólogos ya realizados.
2- Los potenciales usos de esta terapia están en
expansión, y es imposible prever actualmente qué
nuevas aplicaciones habrá, aumentando así
las posibilidades de uso. Adicionalmente, si la muestra
no se toma en el momento del nacimiento, no habrá
otra ocasión para hacerlo.
3- No en todas las localidades hay bancos públicos,
ni todas las muestras son aceptadas como donación.
Además el tener la sangre almacenada en un banco
privado no impide poder donarla si posteriormente la familia
así lo decidiera.
¿En qué
casos se recomendaría almacenar la sangre de cordón
umbilical?
Se considera muy recomendable hacerlo en cualquiera de
las siguientes situaciones:
1- En familias que tienen un tipo de HLA muy raro, que
hace improbable poder conseguir un donante fuera de la
familia.
2- En familias en las que hay personas con enfermedades
genéticas, que podrían en el futuro beneficiarse
de los nuevos tratamientos de terapia génica basados
en células madre.
3- En familias en las que hay personas, especialmente
niños, con cáncer o leucemia.
4- En bebes en quienes se sabe que requerirán cirugía
poco después de nacer, por ejemplo cuando se ha
detectado una malformación congénita del
corazón o los intestinos durante la gestación.
En cualquier otra familia, los padres deben evaluar sus
propias prioridades, tomando en cuenta las posibilidades
actuales y potenciales usos de estas células.
¿Qué
expectativas a futuro hay respecto al uso de células
de cordón?
Sus posibles aplicaciones son inmensas. Se experimenta
incluso con la posibilidad de aumentar la potencialidad
de las células hematopoyéticas para que
puedan poblar el músculo cardiaco dañado
o reemplazar otros tejidos.
Desde que se hizo el primer transplante de sangre de cordón
en 1988, muchas familias en las que hay niños con
enfermedades genéticas conservan la sangre de cordón
de los sucesivos hermanos, y en algunos casos ya se han
visto los beneficios de esta medida, aunque no se debe
perder de vista que todos estos tratamientos son considerados
aún experimentales.
Las anomalías en la hemoglobina, que causan anemia
severa por destrucción de los glóbulos rojos
y otras graves complicaciones, son enfermedades hereditarias
en las que se puede usar transplante de sangre de cordón
umbilical de un hermano sano inmunológicamente
compatible, con una probabilidad de éxito que supera
el 75%, cuando se realiza tempranamente.
En los últimos años, también en forma
experimental, las células del cordón se
han venido utilizando para tratar las inmunodeficiencias
congénitas, en las que los glóbulos blancos
son incapaces de generar los anticuerpos que defienden
al organismo de la acción de agentes infecciosos.
Los niños que sufren estas enfermedades mueren
tempranamente víctimas de infecciones, o están
condenados a vivir en aislamiento dentro de una burbuja
estéril. En julio del 2002 se dio a conocer el
caso de una familia árabe en la cual 3 de los 8
hermanos presentaron esta enfermedad. El primero de estos
niños falleció, el segundo fue tratado con
éxito utilizando células madre del cordón
umbilical de un hermano sano, que era genéticamente
compatible; en el tercero, que fue una niña, se
utilizaron, por primera vez en el mundo, sus propias células
madre de cordón umbilical, modificadas mediante
ingeniería genética y luego reimplantadas;
la foto de esta niña, ya curada, en brazos de su
médico, dio la vuelta al mundo y demostró
que la investigación en el tema de las células
troncales, aunque es aún muy joven, representa
una importante promesa para el futuro.